A menos de medio año del Mundial 2026, la selección argentina ya no discute su identidad ni su columna vertebral. Lionel Scaloni tiene una estructura consolidada, ganadora y con líderes claros. Sin embargo, el contexto empieza a cambiar: lesiones reiteradas, pérdida de continuidad y la aparición de nuevas opciones abren interrogantes en nombres que fueron clave en Qatar y que hoy ya no tienen el lugar asegurado.
El proceso de recambio no implica una ruptura. Todo lo contrario. La intención del cuerpo técnico es sostener la base campeona, pero ajustar piezas donde el presente lo exige. Y en ese análisis fino aparecen algunos históricos que, por distintas razones, entraron en zona de evaluación.
Lo Celso, rehén de las lesiones
Uno de los casos más sensibles es el de Giovani Lo Celso. Su talento nunca estuvo en discusión, pero las lesiones volvieron a interrumpir su continuidad. Una nueva molestia muscular en el muslo derecho lo dejó afuera en un tramo clave del calendario, con la Finalissima ante España en el horizonte y el Mundial cada vez más cerca.
Cuando está bien, es opción directa para el once titular; cuando no, el margen se achica en una zona del campo cada vez más poblada. El mediocampo argentino cuenta con alternativas de jerarquía como Exequiel Palacios, Franco Mastantuono, Nico Paz y hasta Paulo Dybala o Alan Varela, lo que complica aún más las chances de Lo Celso si no recupera continuidad.
Foyth, descartado por tiempo
Algo similar ocurre con Juan Foyth, aunque en su caso la situación es más definitiva. La rotura del tendón de Aquiles lo marginará varios meses y su recuperación apunta recién al segundo semestre, cuando el Mundial ya habrá comenzado.
Su polifuncionalidad siempre fue valorada por Scaloni, que lo utilizaba como lateral derecho, central o incluso volante de marca según las necesidades tácticas. Pero el tiempo juega en contra y la competencia interna creció fuerte en defensa, con nombres como Facundo Medina ganando terreno por su versatilidad.
El lateral izquierdo en duda
En el lateral izquierdo aparece el caso de Marcos Acuña, otro campeón del mundo que hoy depende casi exclusivamente de su estado físico. Cuando está en plenitud, suma experiencia y carácter; cuando no, pierde terreno rápidamente.
El defensor de River no viene mostrando su mejor nivel en el fútbol argentino, lo que encendió las alarmas en el cuerpo técnico. Su bajo rendimiento abrió la puerta a alternativas más jóvenes como Valentín Barco del RC Estrasburgo o incluso Facundo Medina, que puede desempeñarse en esa posición.
En el mismo sector también se puede mencionar a Nicolás Tagliafico, quien, si bien es una fija para Scaloni por su confiabilidad y eficacia, protagonizó un susto para la selección a fines de enero. En un duelo por la Europa League, el defensor del Young Boys, Gregory Wuthrich, se cayó de espaldas sobre la pierna derecha del exBanfield e Independiente, quien debió abandonar el campo de juego.
No obstante, vale destacar que su forma física no parece ser un inconveniente a futuro, ya que desde la última Copa América ha jugado 85 partidos y solo se ha perdido 9 por lesión. La recuperación de su esguince de tobillo será seguida de cerca, pero todo indica que llegará al Mundial sin problemas.
Los talentos sin continuidad
Más atrás quedan nombres como Paulo Dybala o Ángel Correa, cuyo talento es indiscutido pero que nunca lograron sostener continuidad dentro del ciclo, ya sea por lesiones o por una competencia feroz en ataque.
Dybala sigue siendo una opción por su calidad técnica y su capacidad para asociarse con Messi, pero las lesiones recurrentes lo persiguen y complican su consideración. Correa, por su parte, prácticamente desapareció del radar de Scaloni tras no consolidarse en las oportunidades que tuvo.
La nueva generación empuja
La contracara de este escenario es clara: la irrupción de jugadores como Nicolás Paz del Como, Giuliano Simeone del Atlético de Madrid, Valentín Barco del RC Estrasburgo o Franco Mastantuono del Real Madrid empuja desde abajo y obliga a replantear jerarquías.
No se trata de borrar campeones, sino de entender que el Mundial se juega con presente. Los jóvenes talentos vienen mostrando un nivel destacado en sus clubes y en las convocatorias recientes de la selección, lo que les da argumentos sólidos para pelear por un lugar en la lista final de 26 jugadores.
El mensaje de Scaloni
El mensaje del entrenador es coherente con su recorrido: transición sin romper la base. Los líderes siguen siendo líderes, pero nadie tiene el lugar garantizado por lo hecho en el pasado. En la selección campeona, el pasado suma, pero el futuro se gana en la cancha.
Scaloni demostró en Qatar 2022 que no tiene miedo de tomar decisiones difíciles. La inclusión de Enzo Fernández apenas dos meses antes del Mundial, cuando nadie lo tenía en cuenta, es el mejor ejemplo de que el técnico prioriza el presente por sobre los nombres o la historia.
Ahora, a menos de cinco meses del Mundial 2026, el entrenador argentino deberá volver a evaluar quiénes están en su mejor momento para defender el título. Algunos campeones del mundo tendrán garantizado su lugar por liderazgo, jerarquía y rendimiento sostenido. Otros deberán pelear hasta el último momento para convencer al cuerpo técnico.
La doble fecha FIFA de marzo, con la Finalissima ante España el 27 y el amistoso contra Qatar el 31, será clave para comenzar a definir la lista. Luego vendrán los amistosos de junio, probablemente ante México y Honduras, como última evaluación antes del certamen.
La base campeona sigue firme, pero el Mundial 2026 también tendrá espacio para sangre nueva que empuja con fuerza desde abajo. Scaloni deberá encontrar el equilibrio perfecto entre experiencia y presente, entre pasado glorioso y futuro prometedor, para armar un plantel competitivo que pueda defender la corona conquistada en Qatar hace casi cuatro años.
