El día que nació el Dibu en la Selección: la historia desconocida que lo cambió todo

Título: El día que nació el Dibu en la Selección: la historia desconocida que lo cambió todo

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Emiliano Martínez ya es una pieza estructural de la historia grande de la selección argentina. Campeón del mundo, especialista en penales y líder del equipo, su recorrido parece haber sido contado de todas las formas posibles. Sin embargo, aún quedaban capítulos inéditos. En la biografía de Lionel Scaloni escrita por Diego Borinsky, aparece la voz de Martín Tocalli, entrenador de arqueros de la AFA, quien aportó detalles desconocidos sobre el primer gesto que lo convirtió, mucho antes de debutar, en arquero de Selección.

Tocalli retrocedió hasta 2011, cuando la Albiceleste, entonces dirigida por Sergio Batista, afrontó una gira con un equipo alternativo. Una lesión inesperada cambió todo. «Oscar Córdoba se rompió los ligamentos y nos quedábamos con un solo arquero. Era un papelón», recordó el preparador de arqueros.

La convocatoria de urgencia

En medio de la urgencia, apareció un nombre casi improvisado: Emiliano Martínez, que tenía apenas 18 años, estaba de vacaciones en Mar del Plata y contaba con la visa necesaria para viajar a Nigeria. «Nos miramos con el Checho (Batista) y dijimos: ‘El Dibu'», relató Tocalli.

El episodio tuvo ribetes casi cinematográficos. Martínez llegó directo al estadio, se metió corriendo al vestuario y se sentó en el banco sin siquiera haber entrenado con el grupo. No atajó en esos amistosos, pero dejó algo más importante: presencia.

«Era un nene, pero ya tenía personalidad. Se hacía notar, como diciendo ‘estoy acá'», explicó Tocalli. Sin guantes ni minutos oficiales, el Dibu ya había sembrado su lugar en el combinado nacional. Esa actitud, esa forma de pararse en el vestuario siendo apenas un adolescente, marcó el inicio de una relación que años después lo convertiría en héroe mundial.

El momento decisivo en 2021

Años después, el destino volvió a jugar a su favor. En la previa de la Copa América 2021, Franco Armani contrajo COVID-19 y no pudo estar disponible. Martínez tomó la oportunidad y no salió más del arco argentino.

Sin embargo, Tocalli reveló algo fundamental: incluso sin la enfermedad del arquero de River, la decisión ya estaba tomada. «Ya lo había emparejado. Con Leo (Scaloni) habíamos hablado que era el momento del Dibu. Iba a atajar igual», confesó el preparador de arqueros.

Esa Copa América 2021 marcó el verdadero nacimiento del Dibu Martínez como figura de la selección. Su actuación en la tanda de penales ante Colombia en semifinales, donde atajó tres remates y se convirtió en héroe, quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del fútbol argentino.

Mentalidad de campeón

La explicación de su éxito va más allá de los reflejos. Tocalli puso el foco en la cabeza del arquero. «Tiene una mentalidad tremenda. Duelo uno contra uno, juego aéreo, seguridad con los pies. No duda y transmite tranquilidad», describió.

Esa fortaleza mental fue clave para convertirlo en un especialista temido en las definiciones desde los doce pasos. El Dibu no solo ataja penales: los domina psicológicamente, desestabiliza a los pateadores con sus gestos y celebraciones, y genera una sensación de invencibilidad que intimida a los rivales.

El trabajo quirúrgico con los penales

El trabajo con los penales, lejos de ser improvisado, es quirúrgico y meticuloso. «Analizamos toda la carrera de cada pateador, buscamos patrones y se lo resumo en siete u ocho imágenes. Lo vemos juntos antes del partido», contó Tocalli sobre la preparación específica para cada rival.

Y agregó un detalle que explica mucho del éxito del Dibu: «El Dibu se acuerda de todo. Es muy inteligente». Esa capacidad de retención de información, sumada a su confianza absoluta, lo convierten en un arma letal en las definiciones por penales.

La atajada que impactó a la FIFA

Ese combo de preparación y talento explotó en Qatar 2022. Una atajada en particular dejó boquiabierta hasta a la FIFA. «En el penal de Van Dijk, dio un primer paso que nunca había visto nadie. El jefe de entrenadores de arqueros de la FIFA no lo podía creer», reveló Tocalli.

La imagen de esa atajada recorrió el mundo y confirmó lo que ya intuían sus compañeros: atrás había un arquero que se sentía invencible. El movimiento, estudiado y ejecutado a la perfección, fue analizado por preparadores de todo el planeta intentando descifrar cómo un arquero puede generar tanto impacto en una definición por penales.

Sigue evolucionando

Hoy, con 33 años, Martínez sigue evolucionando y mejorando aspectos de su juego. «Incluso es mejor que en el Mundial: mejoró ubicación y desplazamientos. Él quiere ser el mejor y trabaja para eso», cerró Tocalli con admiración.

El arquero del Aston Villa no se conformó con ganar el Mundial y dos Copas América. Sigue entrenando con obsesión, sigue estudiando rivales, sigue perfeccionando cada detalle de su juego. Esa mentalidad de mejora continua es lo que lo mantiene como uno de los mejores arqueros del mundo.

De Mar del Plata a la gloria

La historia del Dibu Martínez es la de un arquero que fue construyéndose paso a paso. Desde aquel llamado de urgencia en 2011 cuando estaba de vacaciones en Mar del Plata, pasando por años de espera en el banco del Arsenal sin oportunidades, hasta convertirse en el héroe de Qatar 2022 y uno de los arqueros más exitosos de la historia argentina.

Los expedientes secretos revelados por Tocalli ya no lo son tanto, pero ayudan a entender por qué el Dibu no llegó por casualidad: se construyó a base de personalidad, obsesión y una cabeza preparada para ganar. Y esa construcción comenzó hace 15 años, cuando un adolescente llegó corriendo a un vestuario en Nigeria y se hizo notar sin siquiera ponerse los guantes.

Ahora, rumbo al Mundial 2026, Martínez es titular indiscutido e inamovible en el arco argentino. A sus 33 años llega en su mejor momento, con experiencia, confianza y la mentalidad de un campeón que busca repetir la hazaña de Qatar. La historia del Dibu sigue escribiéndose, y todo indica que aún quedan capítulos gloriosos por delante.

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