La Selección Argentina tiene la cabeza puesta en Atlanta y en la semifinal del miércoles ante Inglaterra. A la espera del entrenamiento de este lunes a las 13:30, que será la práctica clave para definir el equipo, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni no tiene previsto realizar demasiadas modificaciones respecto al once que viene siendo habitual en el torneo.
Pese al rendimiento irregular ante Suiza en los cuartos de final —partido que Argentina terminó ganando en el tiempo suplementario, a pesar de que los europeos jugaron con diez hombres desde el minuto 27 del segundo tiempo—, el entrenador apuesta por la continuidad. No es la primera vez que Scaloni sostiene ese criterio: ante Egipto repitió la misma formación que había arrancado frente a los africanos por cuarta vez en todo su ciclo. La explicación la dio el propio DT en conferencia de prensa: el análisis del partido ante los africanos fue positivo a pesar de la remontada dramática, con el equipo mostrando control del juego y generando situaciones claras, aunque con problemas de eficacia y algunos desajustes defensivos.
La lógica que sostiene la continuidad esta vez es diferente y más profunda: Scaloni confía en sus jugadores, los conoce desde hace años y espera que recuperen el nivel que mostraron en Qatar 2022. La zona del mediocampo es la que más alejada está de ese estándar, aunque tampoco hay señales claras de que vaya a haber movimientos en ese sector.
Sí podrían producirse algunos retoques puntuales. Las variantes que más suenan son Gonzalo Montiel por Nahuel Molina y Nicolás González por Alexis Mac Allister, aunque ninguna está confirmada. Leandro Paredes, que finalizó el partido ante Suiza con un calambre, es otro nombre a monitorear.
Como lo hizo a lo largo de todo el Mundial, Scaloni mantendrá el suspenso hasta último momento. El once recién se conocerá en la charla técnica previa a la salida hacia el estadio. Los entrenamientos de hoy y mañana, más la conferencia de prensa del entrenador, empezarán a dar pistas sobre las decisiones finales.
