La cuenta regresiva ya marca apenas 100 días para que ruede la pelota en el Mundial 2026. Será el momento de defender la corona para la selección argentina, que aterrizará en Estados Unidos con una columna vertebral consolidada y referentes en todas las líneas, pero con un déficit que inquieta puertas adentro: la falta de roce de máxima exigencia. Una preocupación que desvela a Lionel Scaloni. Es que la Finalissima aún no tiene sede confirmada y los amistosos que asomaban en el horizonte terminaron por desvanecerse.
A la espera de la cumbre de este jueves entre representantes de Conmebol y UEFA, es casi un hecho que el partido entre los campeones continentales no se jugará en Qatar, tal como estaba organizado. El país atraviesa un estado de emergencia, sin actividad deportiva a raíz de los ataques en Medio Oriente, y la definición deberá buscar nuevo escenario.
La búsqueda urgente de sede
El Hard Rock Stadium de Miami y el MetLife de Nueva Jersey abrieron sus puertas de par en par y ofrecieron albergarlo, pero altos dirigentes impulsan la iniciativa de mudarlo a Europa. Debido al calendario apretado, la intención es respetar la fecha del 27 de marzo pese al cambio de estadio.
Ese partido contra España es fundamental para Scaloni. Será la oportunidad de enfrentar al número 1 del ranking FIFA, medir el nivel del equipo, probar variantes tácticas y terminar de definir detalles clave de cara al Mundial. Perderlo sería un golpe durísimo para la preparación argentina.
Se cayó el amistoso con Qatar
Cuatro días después, Argentina tenía programado un amistoso frente al anfitrión de la Copa del Mundo 2022, en el marco del Qatar Football Festival —donde también estaban invitados España, Egipto, Arabia Saudita y Serbia—, pero la cercanía con las zonas atacadas dejó el evento prácticamente descartado.
Ese partido del 31 de marzo estaba pensado como un complemento ideal de la Finalissima. Le daría a Scaloni la posibilidad de rotar jugadores, probar a quienes no tuvieran minutos contra España y sumar rodaje colectivo. Su cancelación reduce significativamente las opciones de preparación.
También se cayeron México y Honduras
Y para colmo, los choques preparatorios ante México y Honduras, previstos entre el 1 y 10 de junio en Las Vegas y Miami respectivamente, también se cayeron de la agenda albiceleste.
Esos dos partidos eran fundamentales en la planificación de Scaloni. Estaban programados para disputarse apenas días antes del debut mundialista, en plena fecha FIFA de junio. Serían los últimos ensayos con la lista definitiva de 26 convocados ya confirmada, la última oportunidad de ajustar el equipo titular y probar el funcionamiento del plantel completo.
Su cancelación deja a Argentina sin esos partidos clave de puesta a punto final. Scaloni tendrá que definir el once titular para enfrentar a Argelia el 16 de junio sin haberlo probado en partidos oficiales recientes.
Solo la Finalissima
Así, salvo que la AFA consiga rivales de último momento, Scaloni apenas contará con la Finalissima —siempre y cuando logre disputarse— como banco de pruebas para probar su equipo ideal, pulir el esquema y llegar con ritmo al debut del 16 de junio en Kansas frente a Argelia.
La situación es preocupante. Argentina llegará al Mundial habiendo jugado un solo partido en los cuatro meses previos al torneo. Eso significa menos minutos para los jugadores, menos tiempo para trabajar aspectos tácticos en competencia y menos posibilidades de evaluar el estado físico del plantel.
El tiempo corre
El tiempo corre y las opciones se agotan. La doble fecha FIFA de marzo solo contemplaba la Finalissima y el amistoso con Qatar. La siguiente ventana FIFA es recién en junio, pocos días antes del Mundial, y esos partidos ante México y Honduras ya se cayeron.
Conseguir rivales de último momento es complejo. Las selecciones europeas tienen sus propios compromisos de preparación y no querrán viajar a América a pocas semanas del Mundial. Las selecciones sudamericanas que no clasificaron al torneo tampoco son una opción atractiva desde el punto de vista deportivo.
El desafío de Scaloni
Por ahora, el campeón del mundo ensaya más en la imaginación que en la cancha. Scaloni deberá confiar en que sus jugadores lleguen con ritmo desde sus clubes y que el roce que tienen en las principales ligas europeas sea suficiente para compensar la falta de partidos con la selección.
El entrenador argentino deberá aprovechar al máximo los días de entrenamiento en la concentración previa al Mundial. Trabajará aspectos tácticos, movimientos ofensivos, jugadas de pelota parada y todo lo que normalmente se prueba en partidos amistosos.
También deberá confiar en la experiencia de un plantel que ya es campeón del mundo. Jugadores como Messi, Di María (si finalmente vuelve), Otamendi, De Paul y compañía conocen lo que significa jugar un Mundial y no necesitan tantos partidos de preparación.
La comparación con Qatar 2022
La situación es muy diferente a la vivida antes de Qatar 2022. En aquella oportunidad, Argentina disputó varios amistosos de preparación que le permitieron a Scaloni ajustar el equipo y llegar en óptimas condiciones al torneo.
Ahora, con un solo partido confirmado, el margen de error es mínimo. La Finalissima contra España adquiere una importancia enorme no solo por el título en juego, sino por ser prácticamente la única oportunidad de competir antes del Mundial.
Búsqueda contrarreloj
La AFA trabaja contrarreloj para intentar conseguir al menos un amistoso más. Las próximas semanas serán clave para ver si logra cerrar algún acuerdo con otra selección que también necesite partidos de preparación.
Mientras tanto, Scaloni y su cuerpo técnico deberán ser creativos para suplir la falta de roce oficial. Entrenamientos intensos, partidos internos con doble jornada y trabajos tácticos específicos serán parte de la preparación alternativa.
Lo que está claro es que Argentina llegará al Mundial 2026 en una situación única y compleja. Defenderá el título con muy pocos partidos previos, confiando en la jerarquía de sus jugadores y en la solidez de un grupo que ya demostró saber competir en los momentos más difíciles. La falta de preparación ideal será un desafío más en el camino hacia el bicampeonato.
